jueves, 21 de febrero de 2008


Cuando la noche es larga
en el rincón de paz,
aquella esquina húmeda de grama
y hojas verdes,
allí recuesto mi cuerpo cansado
para pensar más.
¡Cuántas noches así he pasado,
pensando en vano!
Intentando decidir el rumbo,
eligiendo la bifurcación más adecuada.
Y no puedo... Es muy difícil
decidir, mi rima libre sólo alivia
esporádicamente la contradicción
que llevo dentro de mi ser.
Soy dos en una, sí... Y no
logro decidirme por cuál de las dos.
Me pregunto por qué
se hace tan dramático
ser lo que uno quiere ser.
¿Por qué no evitar pensar
en aquellos que, como uno,
critican sólo por envidia,
porque no pueden llegar
a ser aquello que quieren ser?
Suspiro el aroma a lluvia
y cierro los ojos ante la noche
estrellada pensando
que sólo pasó un día más.