martes, 24 de marzo de 2009

Single Malt Scotch

Soy un whisky añejo (*). Tengo cualidades poco frecuentes que, combinadas, me hacen especial. Un whisky añejo, difícil de conseguir. Soy particular para algunas cosas y eso hace que busque gente que sea como yo. Soy tímida y me gusta el chico cauto, tímido y quedado. Sí, igual que yo. Lo cual trae problemas de comunicación la mayoría de las veces. Me cuesta mostrar interés hasta verlo en el otro. Cada vez me cuesta más abrirme, producto de los desengaños y las huellas que las personas van dejando en mí. Siento que no voy a poder volver a confiar en nadie y que hay cuestiones que no voy a poder resolver más. Soy fiel y admito que me causa terror estar con alguien y pensar que aquel puede no ser como yo (otra vez, trust issues). Tiendo cada vez más a la idea de quedarme sola y no querer conocer a nadie. No me gustan los días lluviosos ni el pescado (no lo soporto; me hace mal). Creo en la amistad entre el hombre y la mujer pero también creo que es difícil que se dé de forma natural y sin confusiones (eso me lo enseñó el tiempo). Me gusta la música y el arte. No puedo vivir sin música pero no sé si podría soportar otro chico-con-banda. Mejor dicho, no podría soportar las groupies. No creo en las relaciones basadas en lo físico solamente; no las entiendo, no van con mi personalidad, me hacen sentir más vacía que estar sola. Been there, done that, had enough, it did not work. Me gustan la literatura y el cine, salir a tomar algo o a comer. Disfruto salidas simples como un picnic en un parque o recorrer lugares. Desde hace poco, tomo una infusión religiosamente alrededor de la 1 am, antes de internarme sola en mi cuarto. Amo mi carrera pero necesito algo más; ocupar mi tiempo con otra cosa que me llene y desarrolle aunque sea un mínimo de mi capacidad creativa: el maquillaje. Adoro escribir y sentir cómo el peso de a poco se va aligerando. Me gusta escribir para alguien y ver su reacción cuando lo lee. Me gusta que me dediquen (o compongan) canciones o poemas. Es una linda sensación poder ver el resultado de lo que uno produce en el otro. Me gusta el chico romántico que conoce el límite con lo cursi, que tiene ideas claras y un camino marcado, ambición de superarse y... que sabe manejar un auto. Si me habla en inglés, me derrito. Si su nuca me apetece puedo pasar horas acariciándolo. Me gusta que se ocupe y preocupe, pero que me dé mi espacio. Me atrae que sepa estar solo y lo disfrute, que quiera tiempo para sus amigos y familia pero que no me ponga en un rango inferior a sus prioridades. Me atrae muchísimo que tenga cosas para enseñarme y que le guste aprender conmigo. Quiero que, por vez primera, me pasen a buscar a mí. ¿Es mucho pedir? (ok, no sería la primera vez, pero ESE no cuenta). Quisiera que me tenga paciencia y me enseñe a tocar la guitarra (porque SEGURO que sabe; es un patrón del que no puedo escapar). Necesito que sea mi sostén y que se apoye en mí todo el tiempo; que podamos ser individuos y unidad; que me diga que hay un futuro y me haga pensar involuntariamente en cosas en las que yo no suelo creer; que me diga que se va a quedar y no se vaya para no volver. Pero sobre todo, que siempre sea sincero y sepa poner el punto final en el momento apropiado y de la forma correcta: frente a frente y con respeto.




(*) Single malt Scotch (Grey's Anatomy)

1 comentario:

Mery Swanson dijo...

Amo esa serie!!!!
No es mucho pedir, es más te quedaste corta!!!
Besosss