sábado, 22 de agosto de 2009

De cómo de repente todo es como antes...

Es increíble cómo el cuerpo te enseña que a veces las cosas no se olvidan sino que sólo se archivan. Esperan que alguien las saque de la caja para aflorar con la misma fuerza de antes, o incluso con más fuerza. Yo pensaba que al fin había ganado el control sobre mi cuerpo, mi mente, mis emociones. Pensaba mal... Pensaba que algunos sentimientos se habían disipado, que ya no tenían la misma intensidad, que había pasado tanto tiempo dentro de estos meses desde noviembre hasta agosto que ya nada sería igual. Pensé que ya no sentía lo mismo, que me daba igual, que me daría igual. De repente, me besaste. Y aunque yo te lo había estado diciendo, aunque lo habíamos hablado, aunque era hasta obvio que iba a suceder, me besaste. El mundo de repente dejó de existir, como hace más de un año en aquella noche tan fría de junio en la que me besaste cerca del río [que vos decías que era el mar] con el viento soplando y llevando mi pelo hacia mi cara y entre nuestros labios. Me besaste en el parque; me abrazaste, me sostuviste, me acomodaste, y me besaste. En ese orden. Y yo me morí. Y conmigo se murieron la tristeza de no tenerte, la ansiedad de tu regreso, la angustia de tus mails confusos y hasta algo agresivos, el desdén de los meses sin hablarnos y la incertidumbre del después. Mi corazón perdió el rumbo, trastabilló corriendo hasta aquel rincón lejano y se ocupó de liberar todas y cada una de las sensaciones que había sentido aquella primera vez cuando me besaste. Creo que es pronto, creo que estamos yendo lento y rápido a la vez. Tengo miedo porque me siento demasiado bien y a la vez recuerdo que este sentimiento terminó en mucho dolor la última vez. Tengo miedo porque tengo tanto para darte que no puedo hacer otra cosa más que amarte con todo mi ser. No me sale otra cosa. Simplemente no me sale. Creo que estoy más enamorada de vos que el año pasado y eso no me da miedo: me aterra. Si te beso con miedo es por eso. Porque realmente lo siento. Porque tengo pánico y si bien trato de disiparlo, el que mejor puede hacerlo sos vos. Si cada fibra de mi ser vibra con tu voz, tu piel, tu aroma... No puedo evitarlo. No puedo evitar amarte. No puedo.

Anoche fue la mejor noche en mucho tiempo. Si hubiera podido dormir abrazada a vos creo que hubiera sido la mejor noche del año. Quizá lo fue de todos modos.

Te extraño, vayamos despacio. Pero tenía que decir todo ésto en algún lado. Hasta me siento tonta al tener tan poco control sobre mí... Pero... Can't help it.



5 comentarios:

JADE dijo...

FUERTE TU CONFESION... DEJATE LLEVAR... PERO EL TIEMPO QUE SEA TUYO... BESOTES!!!

Acid dijo...

Jeje, no podria coincidir mas con este post...
Quizas es que con el tiempo adquiere un poquito de la otra persona, y todo eso simplemente estalla dentro nuestro al encontrarse con su causa...
Disfrutalo que se que ve que es lindo :D

Cl dijo...

todo eso significa que estas viva no?
dale que vaaaa :)

m. dijo...

Vayamos despacio, para encontrarnos.

Julieta dijo...

Yo digo: Dejate llevar.
Mi otro yo grita: Cuidado.

Y lo que queda, te dice que si el corazón siente, sea para bien o para mal, estamos vivos... y es lo único que REALMENTE importa.