domingo, 27 de diciembre de 2009

Volver...

Bueno, he vuelto. Después de 26 días de paréntesis de mi vida en una especie de universo paralelo donde nada me afecta, todo es lindo, me visitan mis amigos y encuentro un bar donde nadie te conoce pero todos te aceptan y te quieren, volví a casa. No tengo reflexión de fin de año porque sé que de nada va a servir que hoy, 27 de diciembre, diga, por ejemplo, "el año que viene me voy a hacer valer y no voy a dejar que nadie me lastime" si sé que en cuanto él me mande un mail con la próxima fecha de su banda voy a hacer lo mismo que anoche. Voy a ir, aunque haya manejado 5 horas en la ruta y esté cansada. Voy a ir pensando que lo voy a ver y voy a poder confirmar que ya está todo en el pasado, y cuando baje a saludarme me voy a querer pegar un tiro porque el nudo en el estómago sigue tan instalado como aquella noche helada de junio en Ramos. En fin. La cosa es que en Pinamar me siento, como decía, en un universo paralelo. Es como un paréntesis de mi vida en el cual nada me llega, lo malo no existe. No extraño mi casa, no tengo mal de amores, no me molesta mi vieja, nada. Me levanto, agarro mi librito de turno, una sábana y me voy a la playa a leer. Y ya está, el mundo es sencillo y me quiere, porque allá nada me afecta. A la noche me voy al bar que adopté como mi segunda casa, al igual que todos los adeptos, y saludo a los borrachos de siempre que ya no me dicen "vos no sos de acá, ¿no?", sino "hola Ivana, ¿cómo estás?" y charlamos de la vida entre cervezas que yo sólo veo pasar por delante. Lo mejor es diciembre, porque los turistas somos pocos, entonces no hay gente molesta. Generalmente, los pinamarenses tienen la mejor onda, especialmente cuando es temporada baja. Nunca fui en enero así que no sé cómo es, pero yo prefiero diciembre.

Así que bueno, ya volví... Renovada, con muchísimas ganas de trabajar y muy pocas de preparar la materia libre que quiero dar en marzo. Y con muchos amigos y muchas posibilidades en Pinamar, también, lo cual me pone feliz y me deja expectante por la próxima vez que pueda pisar sus playas. Preferentemente, con sol y sin viento.

He aquí una postal veraniega y una canción que escuché mil veces pero que recién allá entendí por qué me afectaba tanto...



(Me encanta el guitarrista de esta banda, dios... Cuando tocaron en abril lo tenía adelante y me le quería tirar encima... Mucho).

viernes, 4 de diciembre de 2009

Mar

Estoy en la playa. Así que no voy a actualizar hasta que tenga algo interesante para decir, o sea: hasta que cese el viento fresco y pueda pasar las horas de luz en la playa con un buen libro.

Salud.