martes, 24 de agosto de 2010

Borrón y cuenta nueva

Bueno, como me cansé de ver el tono depresivo que está tiñendo al blog, quiero compartirles un artículo viejo del diario La Nación que habla sobre mi amada y desdeñada profesión: la traducción. Sí, soy maquilladora, pero mi alma siempre va a ser de traductora y todo lo que quiero es empezar a trabajar de una vez por todas de eso una vez que vuelva de mi viaje en el verano. En fin, es un texto algo largo pero súper interesante. Es cierto que hay muchas personas que no saben lo que hace un traductor público, o tantas otras que no saben o no se dan cuenta que su libro favorito no podrían haberlo leído si no hubiera pasado por las manos de un traductor literario.

Les recomiendo que la lean si tienen unos minutos, en serio que es muy interesante:
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=212634

Además, vamos a ponerle un poco de onda con música.



Gracias por la buena onda, fue un fin de semana malo pero ya estoy repuntando (:

domingo, 22 de agosto de 2010

La gente que habla sola

No hay mucho para decir, mis ánimos no son los mejores por estos días... Desde el viernes, al menos. No paro de repetirme: this too shall pass (esto también va a pasar).



El ansiolítico aplacó una de tus tantas crisis
y él se marchó mirándote dormir
Y entre sueños como un flash viste pasar tu vida,
pensando en no volver a amanecer…
Él se aseguraba no dejar nada a tu alcance,
trató de no pensar en el balcón…
Y en la calle el viento le pegó y fue el pretexto ideal para disimular
esa tempestad de sus ojos estallando en mar
Y en cada barrio, cada pueblo, cada esquina en la ciudad
hay un corazón partido que no para de sangrar…
Laura se ve tan hermosa, tan sensual y tan segura,
y sola en su casa se auto induce a vomitar.
Pablo extraña a sus hijitas que lo cuidan siempre desde el cielo.
Dany esta en Madrid buscando su identidad.
Sergio vive en Brasil en una playa tranquila, solitario y feliz,
Si estuvieras ahí, solo para ver,
para compartir su alegría inmensa de vivir.
Y en cada barrio, cada pueblo, cada esquina en la ciudad
hay un corazón partido que no para de sangrar…
Y un ejército de gente balbuceando su verdad,
de cosas estancadas que quedaron por hablar
Historias de no correspondidos, y de amigos que no están,
de gente que habla sola y sus palabras abortadas de no hablar
(no hablar, no hablar, no hablar)
Y en cada barrio, cada pueblo, cada esquina en la ciudad
hay un corazón partido que no para de sangrar…
Y un ejército de gente balbuceando su verdad,
de cosas estancadas que quedaron por hablar,
Historias de no correspondidos, y de amigos que no están,
de al menos encontrar un mail que diga: hola, como estas?
Pienso en vos estés en donde estés…
pienso en vos estés en donde estés…
pienso en vos estés en donde estés…
Yo pienso en vos estés en donde estés
All you need is love. Uh, girl, uh girl, I'm knocking on your door,
cause I'm waiting, I am waiting for your love

lunes, 16 de agosto de 2010

To kiss or not to kiss

A ver... Ya que estamos con el tema del beso fracasado, díganme:

¿Estaría bien que una chica bien (?) como yo, digamos, con lo torpe y vergonzosa que soy, intente besar al chico en cuestión? ¿Por qué? (Si no fundamentan su sí o su no, no me sirve).

Yo creo que si lo beso yo, más allá de salirme muy mal la movida, no me va a tomar en serio (más allá de que ni siquiera sé si quiero que me tome en serio o no...).

sábado, 14 de agosto de 2010

Cortita y al pie III

Qué horrible es quedarse con las ganas de besar a alguien habiendo tenido sus labios peligrosamente cerca...

viernes, 13 de agosto de 2010

Waking up

"Time passes. Even when it seems impossible. Even when each tick of the second hand aches like the pulse of blood behind a bruise. It passes unevenly, in strange lurches and dragging lulls, but pass it does. Even for me. [...]
It was a crippling thing, this sensation that a huge hole had been punched through my chest, excising my most vital organs and leaving ragged, unhealed gashes around the edges that continued to throb and bleed despite the passage of time. Rationally, I knew my lungs must still be intact, yet I gasped for air and my head spun like my efforts yielded nothing. My heart must have been beating, too, but I couldn't hear the sound of my pulse in my ears; my hands felt blue with cold. I curled inward, hugging my ribs to hold myself together. I scrambled for my numbness, my denial, but it evaded me.
And yet, I found I could survive. I was alert, I felt the pain -the aching loss that radiated out from my chest, sending wracking waves of hurt through my limbs and head- but it was manageable. I could live through it. It didn't feel like the pain had weakened over time, rather that I'd grown strong enough to bear it. Whatever it was that happened tonight (...) -it had woken me up."

[El tiempo pasa. Aún cuando parece imposible que suceda. Aún cuando cada movimiento del segundero duele como el pulso de la sangre bajo un hematoma. El tiempo pasa dispar, dando tumbos y arrastrando pausas, pero pasa. Aún para mí.
[...]
Era agobiante la sensación de que había un gran agujero en mi pecho, por el cual mis órganos vitales han sido extirpados, y cuyos bordes eran tajos irregulares mal curados que todavía laten y sangran a pesar del paso del tiempo. Racionalmente sabía que mis pulmones debían estar intactos, sin embargo jadeaba buscando aire y mi cabeza daba vueltas como si mis esfuerzos fueran en vano. Mi corazón debía estar latiendo también, pero no podía oír el sonido de mis latidos en mis oídos; sentía mis manos congeladas. Me acurrucaba, abrazaba mis costillas para mantenerme entera. Peleaba por mi entumecimiento, mi negación, pero me evadían.
Sin embargo, descubrí que podía sobrevivir. Estaba alerta, sentía el dolor, la dolorosa pérdida que irradiaba mi pecho y enviaba olas de dolor a mis extremidades y mi cabeza, pero podía manejarlo. Podía sobrevivirlo. No parecía que el dolor se había disminuido, sino que yo me había vuelto lo suficientemente fuerte como para soportarlo. Lo que fuere que había ocurrido esta noche,
[...] me había despertado.]

Qué buena la sensación de despertarse de la pesadilla y de repente ver que la vida sigue, a pesar de que nunca se frenó, sino que era una la que no quería seguir. Qué bueno volver a disfrutar! Hacía tiempo quería volver a leer este pasaje para ver cómo me sentía, y ahora, más de un año después de haberlo leído (y padecido), lo siento tan ajeno que sólo puedo ponerme feliz.

martes, 10 de agosto de 2010

8 35 am (sin dormir)

(Recién llegaba de la peor clase de la facultad so far, me disponía a dormir pero bueno... Tenía una fila de palabras listas para salir, agolpándose en la puerta de mi mente, listas para salir por mi puño y tirando la puerta a golpes...)

La dermis clara de mi piel revela las manchas internas, las marcas de lo que viví y me marcó para siempre. Huellas de dedos recorren mi cuerpo, algunas se repiten más que otras, que son apenas visibles por haberse marcado una sola vez. Qué le hace una mancha más al tigre... Este tigre que se va manchando con el tiempo, que se va llenando de cicatrices y dedos y rastros de saliva por todo el cuerpo. Cuántas marcas llevo en mi piel, cuántas se han borrado ya y cuántas vengo coleccionando en tan poco tiempo... Piernas cansadas que recuerdan bocas sedientas, piel empapada de la saliva de alguien que ya no la besa. Las caderas ya de una joven adulta que esconden huellas de manos y más manos. Cuántas manos más van a recorrerte buscando aquello que ninguno sabe encontrar, cuánto más vas a desconectar tu corazón de tu cuerpo y cuántos nervios dormidos quedan por despertar. Por qué te es tan fácil dejar que otros abusen de tu cuerpo, que te posean, que te arañen, te muerdan, por qué te es tan fácil hacer lo mismo... Cómo es que te desprendés de todo sentimiento, cómo es que entrás en ese frenesí, en ese trance que te despoja de todo y te convierte en un animal, en un tigre... Y tu boca se ensaña en el cuello, tus uñas en la espalda y tus piernas cual boas se aferran a la cintura de tu presa. Ya no sos vos, sos una criatura sedienta e insensible, egoísta, insaciable. Cuándo vas a volver a vos, a dejar de buscar lo que no está más que bien adentro tuyo, donde ninguno de los que dejan huellas en tu cuerpo puede entrar, hurgar, penetrar, llegar.

jueves, 5 de agosto de 2010

Estuve leyendo las historias de un chico que escribe, en mi humilde opinión, muy bien. Y me di cuenta que hace tiempo que ya no escribo. Entiendo que mis ganas o mi predisposición fue mutando conforme pasaron los años, tanto en forma como en frecuencia. Pero hoy me encuentro nuevamente en una etapa extraña que de todos modos ya conozco. Tengo el corazón remendado pero ya entero y todo para mí sola. Soy yo conmigo misma, nadie más, aunque esté rodeada de personas. Soy yo conmigo misma y nadie más porque estoy recién salida de terapia intensiva sentimental y es obvio que estoy más que guardada en una cajita de cristal a la que no voy a dejar entrar a nadie. Para alguien romanticón y sentimentaloide como yo no hay nada más horroroso que pensar eso, ya que no hay nada que me guste más que sentir las cosas a flor de piel y dejar que fluyan en un mar de colores y sensaciones nuevas (ok, estoy delirando, lo sé). Pero estoy como en rehabilitación todavía, aprendiendo a caminar sola, sin bastones, y no pienso ponerme a probar bastones nuevos antes de terminar de recuperar mis músculos y ser capaz de correr y saltar por mis propios medios. Estoy golpeada, sí, a quién no le ha pasado, pero ya no ando lamentándome bajo los árboles por ello sino que tengo la cabeza bien en alto y no dejo que nadie me amedrente. En fin, de todos modos una vez más me estoy yendo por las ramas, porque lo que quería decir en definitiva es que me encuentro en ese momento del post recuperatorio que estoy curada pero vacía. Ya lo debo haber dicho varias veces porque es un estadio que me molesta mucho, el hecho de que nadie me despierte nada en mi interior me perturba bastante. Es raro estar con alguien y darte cuenta que en el fondo no te hace sentir nada. Es como estar conociendo cáscaras y buscando vanamente en su interior, ya que todas están vacías. No digo que las personas que estoy conociendo estén vacías, por el contrario, lo frustrante es que chicos tan interesantes no me terminen de cerrar a mí. De todos modos, como no podía ser de otra manera, el sentimiento es a la vez ambivalente, ya que me siento tan bien sola que lo que menos quiero es que aparezca alguien que me llame la atención. Estoy bien sola, vacía si se quiere, y no quiero llenar ese espacio por ahora. Aun al costo de momentos de terrible soledad. Después de todo, yo sigo siendo mi mejor compañía, al menos por ahora.