martes, 10 de agosto de 2010

8 35 am (sin dormir)

(Recién llegaba de la peor clase de la facultad so far, me disponía a dormir pero bueno... Tenía una fila de palabras listas para salir, agolpándose en la puerta de mi mente, listas para salir por mi puño y tirando la puerta a golpes...)

La dermis clara de mi piel revela las manchas internas, las marcas de lo que viví y me marcó para siempre. Huellas de dedos recorren mi cuerpo, algunas se repiten más que otras, que son apenas visibles por haberse marcado una sola vez. Qué le hace una mancha más al tigre... Este tigre que se va manchando con el tiempo, que se va llenando de cicatrices y dedos y rastros de saliva por todo el cuerpo. Cuántas marcas llevo en mi piel, cuántas se han borrado ya y cuántas vengo coleccionando en tan poco tiempo... Piernas cansadas que recuerdan bocas sedientas, piel empapada de la saliva de alguien que ya no la besa. Las caderas ya de una joven adulta que esconden huellas de manos y más manos. Cuántas manos más van a recorrerte buscando aquello que ninguno sabe encontrar, cuánto más vas a desconectar tu corazón de tu cuerpo y cuántos nervios dormidos quedan por despertar. Por qué te es tan fácil dejar que otros abusen de tu cuerpo, que te posean, que te arañen, te muerdan, por qué te es tan fácil hacer lo mismo... Cómo es que te desprendés de todo sentimiento, cómo es que entrás en ese frenesí, en ese trance que te despoja de todo y te convierte en un animal, en un tigre... Y tu boca se ensaña en el cuello, tus uñas en la espalda y tus piernas cual boas se aferran a la cintura de tu presa. Ya no sos vos, sos una criatura sedienta e insensible, egoísta, insaciable. Cuándo vas a volver a vos, a dejar de buscar lo que no está más que bien adentro tuyo, donde ninguno de los que dejan huellas en tu cuerpo puede entrar, hurgar, penetrar, llegar.

3 comentarios:

mandrake el vago dijo...

Calavera no chilla. Lindo texto :)

Petardo Contreras dijo...

Que triste, me dio pena por ella

emiliano martínez dijo...

el paso del tiempo...