viernes, 13 de agosto de 2010

Waking up

"Time passes. Even when it seems impossible. Even when each tick of the second hand aches like the pulse of blood behind a bruise. It passes unevenly, in strange lurches and dragging lulls, but pass it does. Even for me. [...]
It was a crippling thing, this sensation that a huge hole had been punched through my chest, excising my most vital organs and leaving ragged, unhealed gashes around the edges that continued to throb and bleed despite the passage of time. Rationally, I knew my lungs must still be intact, yet I gasped for air and my head spun like my efforts yielded nothing. My heart must have been beating, too, but I couldn't hear the sound of my pulse in my ears; my hands felt blue with cold. I curled inward, hugging my ribs to hold myself together. I scrambled for my numbness, my denial, but it evaded me.
And yet, I found I could survive. I was alert, I felt the pain -the aching loss that radiated out from my chest, sending wracking waves of hurt through my limbs and head- but it was manageable. I could live through it. It didn't feel like the pain had weakened over time, rather that I'd grown strong enough to bear it. Whatever it was that happened tonight (...) -it had woken me up."

[El tiempo pasa. Aún cuando parece imposible que suceda. Aún cuando cada movimiento del segundero duele como el pulso de la sangre bajo un hematoma. El tiempo pasa dispar, dando tumbos y arrastrando pausas, pero pasa. Aún para mí.
[...]
Era agobiante la sensación de que había un gran agujero en mi pecho, por el cual mis órganos vitales han sido extirpados, y cuyos bordes eran tajos irregulares mal curados que todavía laten y sangran a pesar del paso del tiempo. Racionalmente sabía que mis pulmones debían estar intactos, sin embargo jadeaba buscando aire y mi cabeza daba vueltas como si mis esfuerzos fueran en vano. Mi corazón debía estar latiendo también, pero no podía oír el sonido de mis latidos en mis oídos; sentía mis manos congeladas. Me acurrucaba, abrazaba mis costillas para mantenerme entera. Peleaba por mi entumecimiento, mi negación, pero me evadían.
Sin embargo, descubrí que podía sobrevivir. Estaba alerta, sentía el dolor, la dolorosa pérdida que irradiaba mi pecho y enviaba olas de dolor a mis extremidades y mi cabeza, pero podía manejarlo. Podía sobrevivirlo. No parecía que el dolor se había disminuido, sino que yo me había vuelto lo suficientemente fuerte como para soportarlo. Lo que fuere que había ocurrido esta noche,
[...] me había despertado.]

Qué buena la sensación de despertarse de la pesadilla y de repente ver que la vida sigue, a pesar de que nunca se frenó, sino que era una la que no quería seguir. Qué bueno volver a disfrutar! Hacía tiempo quería volver a leer este pasaje para ver cómo me sentía, y ahora, más de un año después de haberlo leído (y padecido), lo siento tan ajeno que sólo puedo ponerme feliz.

3 comentarios:

Desencantada dijo...

Te felicito por llegar a ese punto, no es nada fácil a veces. :)

Ivi * dijo...

Indeed!

Franck dijo...

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Franck
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