viernes, 17 de junio de 2011

Ascenso

Yo me rehusaba a escuchar esta banda. Fue así como un poquito traicionera la movida de Ciro de irse de A77aque porque "estaba cansado de la exposición" y a la semana ya ponerse a ensayar con el hermano y después empezar a incorporar a los ahora Jauría. Pero escucho el disco y se me va el enojo. Ciro, te odio por ablandarme el corazón así.



Este es el fin, ya lo venía soñando
Y tan así que daba miedo esperarlo
No hay dudas, se siente
Es ese olor a muerte, de amor que está muriendo
Y miradas que no dicen nada más que el fin
Como todo fin, se hizo rogar demasiado
Y justo al fin creí no estar preparado
Plegarias en vano, no es tiempo de milagros
Qué bien se siente al fin sufrir el fin de presentir que llega el fin
Ah... Es el fin...
Nada más certero, nada más perfecto
Ah... Es el fin...
Amo este momento, comienzo de nuevo desde el fin
Con cráneos y huesos
Hago escaleras de esto
Del pozo en las tinieblas
Armo mi ascenso y voy subiendo desde ahí
Ah... Es el fin...
Nada más certero, nada más perfecto
Ah... Es el fin...
Amo este momento, comienzo de nuevo
Comienzo de nuevo
Comienzo de nuevo desde el fin

domingo, 12 de junio de 2011

Raíces

Y a veces pasa. Te encontrás tan envuelto en la rutina, en el día a día, en correr para todos lados y llegar a ninguna parte. De a poco vas mutando, vas cambiando sin darte cuenta, los lugares que frecuentás, la gente a la que ves, la música que escuchás. Lo que te llama la atención en las personas. Lo que buscás, lo que compartís, lo que te guardás. Y de repente pasa algo que te trae recuerdos de tiempos que parecen más lejanos que el Renacimiento. Que tu renacimiento. Un disco, una persona, una situación, un lugar. O todas a la vez. En una semana. En un día. En un fin de semana. De repente, sin darte cuenta, tenés 17 años otra vez. Ese disco que te volaba la cabeza hace 7 años te sigue haciendo saltar y querer salir a romper todo. A pisar cabezas en un pogo. Y tu amor platónico te sigue haciendo llorar con esa canción que es tuya y de él. Y tu amor verdadero, ese amor que ardió en tu alma tanto tiempo y que te costó tanto superar, te regala canciones que verdaderamente son sólo tuyas y de él. Y aunque al otro día te quieras matar porque el cuerpo ya no es el que tenías hace 7 años y ya no se banca tanto el pogo como antes, sos feliz. No necesitás nada más. No necesitás ni siquiera gritarle al pelotudo ese que te hizo llorar tantas veces, que te boludeó por años y cree que sigue teniendo los hilos en sus manos. No necesitás putear más a los profesores que no dejan de cagarte en la facultad. No necesitás nada. Sos feliz.

Soy feliz. Gracias Cadena Perpetua por existir.